lunes, 14 de noviembre de 2011

Smile

Yo soy una de esas personas a las que se le encarga hacer todo tipo de papeleo, por lo que es habitual para mí de pronto ir al centro con muchos papeles y cosas que hacer. Lo normal es: llegar a la parada, subir al colectivo y mirar por la ventanilla hasta llegar a destino.
El otro día fue uno de esos, pero había algo distinto, el día estaba maravilloso y no sé porque pero en vez de subir al colectivo y mirar por la ventanilla me puse a mirar a la gente que subía y la que estaba ahí. Me ocurrió lo mismo mirando a la gente en la calle y entonces me pregunté: ¿Por qué en general la gente va con mala cara sin importar qué? ¿No es algo egoísta? Es como que sus problemas son más importantes y es más, llega a ser tu culpa sin razón o el simple hecho de salir a la calle es un fastidio y también es tu culpa.
¿No les ha pasado que de pronto estas mirando la nada u otra cosa y de pronto, por alguna razón, terminas mirándote fijamente con alguien desconocido? En general pasan dos cosas en ese segundo: o la otra persona te mira como “¿te conozco? Por si acaso te saludo de lejos” o simplemente te mira mal, muy mal, te sobra y aparta la mirada. Lo segundo pasa más que lo primero ¿Por qué somos así?
Y entonces cuestionándome eso, camino a la parada. En eso la gente te pasa por el costado golpeándote en su apuro y ni siquiera dice “disculpe”, exceptuando contadas veces. Llego entonces, subo al bus, me siento al último en hora pico de regreso a casa. Y seguí mirando a la gente: me pareció muy divertido como una chica 2 asientos delante de mí con los auriculares puestos cantaba en voz alta, a mi costado estaban un grupo de chicos hablando amenamente y un muchacho con uniforme del colegio, a pesar de la pinta, le dejó el asiento a una señora con un niño.
Distraídamente miro hacia la ventana, la muchacha a mi lado también estaba dada vuelta pero volteó a mí, también distraída. Por un mini momentito nos miramos fijamente y ¿Sabes qué? Ella me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Fue el momento más maravilloso y cálido de mi día. Fue muy bonito.
Esto pasó hace tiempo, jamás la volví a ver pero aún recuerdo a esa niña: no me conocía y no soy alguien ni mayor ni importante para quedar bien, pero ella me sonrió. ¿No sería lindo que seamos, no se, más positivos? No veo otra forma que sin importar lo mal que te este yendo o que, puedas sonreír sinceramente al alguien desconocido. Creo que estaríamos mejor, tratemos de practicarlo, es solo una sonrisa. Pero esa sonrisa puede sanar una herida o sólo hacer mejor el día de alguien que no conoces. Por cierto, te vas a sentir mejor y ¡no cuesta un centavo!

1 comentario: